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Hoja de ruta del baile para el nuevo año

Con el año nuevo llegan los buenos propósitos y uno de ellos se ha posicionado en los primeros puestos de la lista: Aprender a bailar. ¿Lo conseguiras?

Proponte objetivos alcanzables, no imposibles

Las personas que se proponen como objetivo aprender a bailar, tienen muchas más posibilidades de conseguirlo que las que no se proponen nada. Es obvio. Prepárate para diseñar tu hoja de ruta personal y pautar los pasos a seguir para convertir tus deseos en logros y que no se queden en promesas vacías.

Aprender a bailar es alcanzable y está dentro de lo posible. Si puedes andar, puedes bailar, por lo que la cuestión es por dónde empezar.

Cuando eliges aprender a bailar está bien que tengas algo de ambición en los objetivos a lograr, pero si no sabes bailar nada (o muy poco) y tu objetivo para este años es realizar acrobacias y hacer espectáculos de baile, te aseguro que no lo lograrás, a no ser que tú seas una persona superdotada con una preparación física excepcional y con una gran capacidad de asimilar disciplinas nuevas y progresar en un año como nadie es capaz de hacerlo.

Así que empecemos la casa por el tejado y comencemos de una manera razonable para no llevarnos a abandonos y frustraciones.

Aquí te pongo algunos puntos que debes tener en cuenta para preparar tu hoja de ruta.

Qué disciplina elegir

Normalmente cuando alguien entra en el mundo del baile es porque otra persona le ha contado los grandes beneficios del baile o ha visto una película o programa de televisión que le han motivado a unirse al baile, pero no sabe muy bien por dónde empezar.

Por eso debes saber que en el baile hay distintas modalidades o disciplinas muy diferenciadas por grupos.

En el grupo de los bailes de salón tenemos pasodoble, vals, cha-cha-cha, tango, swing en distintas variantes, rock and roll, salsa, merengue, bachata, kizomba, samba y bolero, entre otros.

En el grupo de los ritmos latinos (más bien deberían llamarse caribeños) tenemos salsa, bachata, merengue y kizomba.

Dentro del grupo del tango tenemos tango, milonga y vals criollo o valsecito.

En los ritmos de swing tenemos swing, slow fox, quickstep, lindy hop, rock and roll, variación de swing, balboa y otros.

En el grupo del baile flamenco los palos principales son: bulerías, fandangos, tangos y por su popularidad: sevillanas y rumba flamenca.

Lo más frecuente es empezar por los bailes de salón y cuando ya se bailan todos los ritmos, se suele elegir entre perfeccionar estos conocimientos y técnicas, continuando en el grupo de bailes de salón (que es lo que suelen hacer la mayoría de las personas), o se cambia a otros grupos específicos, de acuerdo con los que cada uno se sienta más identificado.

Hay personas que no empiezan por los bailes de salón, sino que comienzan directamente en un grupo específico, para más tarde conocer los bailes de salón en general. También hay quien se queda en ese grupo específico de bailes, porque no le interesan otras modalidades.

El primer paso en tu hoja de ruta es elegir la modalidad de baile adecuada.

La elección del profesor de baile

Si quieres aprender a bailar viendo videos, aprenderás ciertos pasos o ciertas figuras, pero nunca tendrás la certeza de estar haciéndolo correctamente, aunque tú creas que te está saliendo bien. Lo más probable es que, aunque los pasos los agas bien, agregues errores técnicos a tu aprendizaje y que con las prácticas consolides esos errores, haciendo un desastre de tu estilo.

Si quieres aprender a bailar lo puedes hacer de dos maneras: bien o mal. Así que ya que te pones a la tarea del aprendizaje, es mejor que lo hagas bien. No te puedo recomendar que aprendas a bailar viendo videos, sino que vayas a una escuela cualificada, con profesores especializados en la modalidad de baile que deseas aprender.

Una vez que ya hayas empezado a asistir a clases en vivo, si quieres, como complemento, veas videos que tal vez te puedan ayudar, (a mucha gente les confunden los videos). Siempre son los profesores presenciales, quienes te pueden corregir los errores: posturales; del momentum, es decir, en qué tiempo musical tienes que aplicar cada movimiento; de fuerza o impulso que debes poner según qué vayas a hacer; de peso, si lo pones o no correctamente en un pie o en otro en cada movimiento; en fin, toda una serie de errores técnicos que nunca podrás corregir si no es con la ayuda de los profesores presenciales.

Por eso insisto en recomendarte que acudas a una escuela con profesores especializados. Es más caro que aprender en video, pero sin duda aprenderás mejor y a la larga te resultará más barato que si después de mal-aprender, tienes que empezar a deshacer lo aprendido.

La elección de profesores es algo muy personal porque influyen muchos factores, por ejemplo lo que te hayan hablado de ellos, los horarios que tengan disponibles, la zona en donde impartan las clases, etc.

Si eliges profesores de los que te han dado muy buenas referencias, pero tienen unos horarios o están en una zona que a ti no te vienen bien, tendrás que hacer muchos esfuerzos para acomodarte y es posible que termines abandonando.

Es muy importante que, sobre todo al principio, elijas una buena escuela, situada en una buena zona para ti y con un buen horario con el que sepas que no vas no vas a faltar a la asistencia.

También debo recomendarte que no dependas de nadie para ir a clases, porque si haces que tu clase dependa de alguien y ese alguien falla, fallarás tú también. El aprendizaje es individual, aunque el baile se haga en pareja.

En algunas ocasiones los principiantes someten la asistencia a otras personas porque en solitario les da «miedo». En este caso no hay más remedio que romper esos miedos y cambiar el punto de vista, ya que la vida te está presentando una oportunidad de conocer a nuevas personas con las que entablarás amistad.

El segundo paso en tu hoja de ruta es marcar tu día de clases en tu agenda para respetarlo siempre.

El compromiso

compromiso aprender a bailarYa que estás en disposición de hacer las cosas bien, entramos en el capítulo más importante de tu ruta, que es el compromiso. Son las personas comprometidas las que alcanzan el éxito. Tu éxito está en aprender a bailar y para ello solo necesitas ir a clases, captar lo que te explican los profesores y ponerlo en práctica saliendo a bailar. Y esto necesita un compromiso de tu parte, hacia ti mismo.

Si no adquieres compromiso sincero no aprenderás a bailar, ni a hacer ninguna otra cosa en la vida. Además te encontrarás con obstáculos que tendrás que ir salvando. El primero de ellos será cuando veas en la clase que todos lo hacen bien menos tú. Eso nos ha pasado a todos cuando empezábamos. Lo que sucede es que los demás también piensan que tú lo haces mejor que ellos.

No tienes que fijarte en los demás. Fíjate en los profesores y en ti. Si tú no sabes bailar nada y te parece que yo lo hago muy bien, esa es tu apreciación, pero yo sé la cantidad de limitaciones que tengo. Nunca debes comparar tu progreso con el de otros compañeros de clases, porque cada persona tiene un grado de evolución distinto. Compárate contigo mismo mirando hacia atrás en el tiempo y recuerda cómo estabas cuando empezaste y como estás ahora.

Recuerda esto, que es importante: Solo hay una diferencia entre tú y yo: Las horas de dedicación al aprendizaje y a la práctica que tú y yo hemos hecho. No hay más secretos.

Tú, como yo hice un día, empecé a ir a clases y no sabía nada de baile. Era tan torpe como el que más. Eso le pasa al tenista y le pasa también al guitarrista. Nos pasa a todos y nos pasa en todas las actividades de la vida. El guitarrista aprende a tocar la guitarra tocando la guitarra y el tenista aprende a jugar a tenis jugando al tenis. El baile se aprende bailando.

Ni yo ni nadie hemos nacido sabiendo y ni yo ni nadie somos más que tú en el baile. Entonces, ¿por qué te hablo del baile? Porque yo un día adquirí un compromiso conmigo mismo y a lo largo de una veintena de años impartiendo clases, mientras seguía aprendiendo más y más cosas, me han hecho dedicarle al baile muchas, muchas horas durante años y años.

La palabra es «compromiso». Si quieres bailar bien debes adquirir compromiso contigo. Piensa que las clases y las prácticas se realizan en pareja y las escuelas tratan de emparejar las clases con los alumnos, mujeres y hombres que vienen en solitario. Si tú faltas a tu compromiso de asistir a una clase, ya no es que solo pierdas una enseñanza, sino que se va a producir un descuadre en las parejas y esa falta hacia tu compromiso, se convierte en una falta hacia tus compañeros de clase.

Debes actuar con responsabilidad, así que una vez hayas adquirido el compromiso contigo de querer aprender a bailar, lánzate y hazlo, no te falles a ti mismo ni a los demás.

El tercer paso en tu hoja de ruta es adquirir un compromiso contigo para acabar las cosas que empiezas.

Objetivos progresivos

¿Te imaginas que un bebé que está en la cuna, salte de la cuna y se ponga a correr los 100 metros vallas? Eso es lo que yo siempre les he preguntado a mis alumnos cuando algunas veces sienten que no progresan.

En cada clase se progresa algo siempre, unas veces más y otras no tanto, pero siempre se progresa, nunca se va hacia atrás. Cada día que vas a clase progresas algo y cada día que sales a bailar con tus compañeros de clase y practicas lo aprendido, progresas mucho más.

Si solamente vas a clases y nunca sales a bailar, te quedarás a medias y no aprenderás realmente a bailar.

Recuerda siempre al bebé de la cuna, porque en el aprendizaje somos como bebés: primero gateamos, después nos ponemos en pie, nos caemos muchas veces, finalmente conseguimos andar, después conseguimos correr, más tarde comenzamos a saltar y finalmente aprendemos a saltar corriendo. Los grados de dificultad son progresivos y se van asimilando poco a poco.

Interpreta cada combinación de pasos y figuras en las clases como si fueran metas volantes a las que tienes que ir llegando. Cada meta volante alcanzada debe hacerte sentir pasión por el baile y debe motivarte para alcanzar nuevos logros que a su vez te proporcionan nuevos impulsos para seguir adelante.

Habrá metas volantes que estén cuesta arriba y otras que estén en llano y una tras otra irás llegando a la meta final, que debería ser el poder bailar, disfrutando de todos los bailes con los que te hubieras comprometido. Anota todas esas metas volantes en tu libreta. Así tú mismo podrás ir verificando cada avance que has ido teniendo. Eso también te puede venir bien para aquellas situaciones en las que caigas en desánimo. Revisa esa libreta y verifica tus progresos.

El cuarto paso en tu hoja de ruta es anotar las metas volantes que has ido alcanzando.

Consolidación de tu progreso

¿Te imaginas que un bebé que está en la cuna, salte de la cuna y se ponga a correr los 100 metros vallas? Eso es lo que yo siempre les he preguntado a mis alumnos cuando algunas veces sienten que no progresan.

En cada clase se progresa algo siempre, unas veces más y otras no tanto, pero siempre se progresa, nunca se va hacia atrás. Cada día que vas a clase progresas algo y cada día que sales a bailar con tus compañeros de clase y practicas lo aprendido, progresas mucho más.

Si solamente vas a clases y nunca sales a bailar, te quedarás a medias y no aprenderás realmente a bailar.

Recuerda siempre al bebé de la cuna, porque en el aprendizaje somos como bebés: primero gateamos, después nos ponemos en pie, nos caemos muchas veces, finalmente conseguimos andar, después conseguimos correr, más tarde comenzamos a saltar y finalmente aprendemos a saltar corriendo. Los grados de dificultad son progresivos y se van asimilando poco a poco.

Interpreta cada combinación de pasos y figuras en las clases como si fueran metas volantes a las que tienes que ir llegando. Cada meta volante alcanzada debe hacerte sentir pasión por el baile y debe motivarte para alcanzar nuevos logros que a su vez te proporcionan nuevos impulsos para seguir adelante.

Habrá metas volantes que estén cuesta arriba y otras que estén en llano y una tras otra irás llegando a la meta final, que debería ser el poder bailar, disfrutando de todos los bailes con los que te hubieras comprometido. Anota todas esas metas volantes en tu libreta. Así tú mismo podrás ir verificando cada avance que has ido teniendo. Eso también te puede venir bien para aquellas situaciones en las que caigas en desánimo. Revisa esa libreta y verifica tus progresos.

El quinto paso en tu hoja de ruta es anotar las metas volantes que has ido alcanzando.

Premia tus progresos

A medida que vayas viendo tus progresos puedes hacerte algún regalo para ti y así premiar tu progreso. Por ejemplo puedes regalarte una camisa o blusa nueva, una falda, salir a una fiesta especial de baile, cómprate unos zapatos de baile… o cualquier otro capricho que nadie mejor que tú sabe qué puede ser.

El sexto paso en tu hoja de ruta es premiar tus progresos.

Tu hoja de ruta

Comienza ahora, cogiendo papel y bolígrafo y escribiendo con claridad y sin ambigüedad todo lo que quieres conseguir y lo que te dispones a hacer.

Ten en cuenta que tu hoja de ruta no termina después de leer este artículo. Continua durante todo el curso, pues tienes que ir anotando tus logros y los premios que te haces tras conseguir estos logros.

Repasa este artículo y responde a todos los interrogantes que se te planteen en él y a alguno más que te surja.

Una vez que ya tengas por escrito lo que tú has elegido, ya sabes lo que tienes que hacer, seguir punto por punto. Comienza buscando la escuela o el profesor o profesora. Con Internet tienes la posibilidad de encontrar rápidamente lo que buscas.

Nosotros te ofrecemos nuestro tablón de anuncios del baile, en donde se anuncian cursos, profesores y escuelas en saberbailar.com

Comentarios 1

  1. Muy buen artículo, Alfonso: todo lo que has escrito es cierto, es adecuado y es bueno.

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