¿Conoces las listas negras del baile?

El aficionado al baile debe saber qué cosas son las que agradan y molestan a los demás a la hora de ir a bailar. Aquí recopilamos las respuestas recibidas de los suscriptores de Encuentros con el Baile cuandohace unos meses preguntamos ¿qué te molesta y qué te agrada cuando vas a bailar? La conclusión está clara: las LISTAS NEGRAS también existen en el baile…

De entre todo el material recibido destacamos que lo que más les gusta a las mujeres son los hombres que saben dirigir. En cambio a los hombres les gustan las mujeres femeninas y elegantes. Por otra parte las mujeres detestan a los hombres que huelen mal, mientras que los hombres ponen en su lista negra a las mujeres que los corrigen mientras bailan.

Esas son las generalidades más destacadas, aunque en el informe existen otras conclusiones muy interesantes para el aficionado al baile. Si quieres tener éxito y no formar parte de las «listas negras» es fundamental que sepas qué detesta y qué le gusta a tu sexo opuesto. Es así de simple y aquí te puedes informar de todo.

Si formas parte de una lista negra del baile pero aún no lo sabes, aquí te desvelamos todo lo que necesitas conocer para no ser rechazado. Pero ten en cuenta que si tienes la desgracia de entrar en una lista negra, tendrás que trabajar mucho para salir de ella, porque estas listas son como embudos, con la entrada muy grande y la salida muy estrecha. Además, las listas negras son contagiosas y es muy fácil pasar de la lista de una persona a la de otra, porque en el baile la gente habla y unos con otros se comentan las virtudes y los defectos de los demás. ¡Tenlo en cuenta!

Bailo contigo porque bailas bien

En el informe que hemos realizado se recoge que tanto a chicas como a chicos les agrada mucho encontrar personas que bailan bien. Les gusta bailar con quienes saben bailar bien y con quienes demuestran que están progresando y perfeccionando el baile acudiendo a clases. Esa es una demostración de que tienen interés en mejorar las técnicas para divertirse más ellos mismos y también para que se diviertan más las personas con las que bailan.

Cuando un chico hace figuras nuevas y las ejecuta con limpieza, a tiempo e indicándolas correctamente, se convierte en la gran admiración de las chicas. Ellas querrán bailar con él porque disfrutan más. A los chicos también les gusta encontrar chicas que saben responder a nuevos pasos y figuras.

Si tienes oportunidad acude a clases para mejorar tu baile técnicamente y para enriquecerlo con nuevas figuras y combinaciones de pasos. El baile de salón es una práctica económica que aporta numerosos beneficios y no es caro, como sucede con otras actividades y deportes.

Si vives en una gran ciudad encontrarás muchas alternativas para dar con una buena escuela y con unos buenos profesores. Elige la alternativa que más te convenga. Si vives en alguna población pequeña, tendrás menos posibilidades de elegir, pero seguro que encontrarás una buena opción.

Aún así, las clases no lo son todo. La práctica es muy importante también. Yo siempre he recomendado que por cada hora de clase se practiquen al menos seis horas de baile. Es recomendable que la práctica la realices con compañeros de tu propia clase, para consolidar el aprendizaje. Anima a tus compañeros de clase para salir a practicar juntos. Y si tus compañeros no te acompañan, por la causa que sea, no frenes tu aprendizaje, puedes acudir al baile en solitario, enseguida encontrarás nuevas amistades.

Quienes acuden a clases de baile y salen a bailar con frecuencia tienen todas las posibilidades de tener éxito en el baile y de entrar en las listas blancas, las listas de los más deseados.

El chico que no sabe dirigir y la chica que no se deja llevar

Un hombre que no sabe dirigir el baile pasa a la lista negra de la mujer y una mujer que no sabe seguir al hombre pasa a la lista negra de él.  La pareja ideal en el baile está formada por un chico que sabe dirigir y una chica que entiende lo que se le indica. Cada cual posee su rol bien definido.

¡Que se dejen llevar!, es la queja más repetida por los hombres. ¡Que sepan llevar!, protestan las mujeres en la misma proporción. Sin embargo, entre tanto descontento hay espacio para el entendimiento. He aquí la simbiosis: a la mujer que se deja llevar le gusta bailar con hombres que han aprendido a dirigir y al hombre que sabe dirigir le gusta bailar con mujeres que se dejan llevar. Para que la pareja de baile pueda disfrutar de cada paso, figura o secuencia, ambos deben esforzarse en desempeñar su papel adecuadamente.

Tienes que saber que en el baile hay unas reglas, reconocidas internacionalmente. Una de ellas es que el hombre debe bailar y dirigir a la mujer sin sobrepasar el nivel de ésta. Es el hombre el que debe adaptarse a la mujer. Si la mujer está por encima del nivel del hombre con el que baila, no pasa nada, la mujer seguirá al hombre y no tendrá ninguna dificultad. En este caso el hombre debe hacer bien lo que sabe, sea poco o mucho y no debe empeñarse en querer hacer mal las cosas que no domina.

Si te equivocas en algún movimiento, si pisas a tu pareja o si no te sale algún paso, no te preocupes, son lances propios del baile. Pide disculpas por el pisotón o por el error y sigue bailando. Sepas más o menos que tu pareja, sé siempre amable y respetuoso. No te rías de nadie. Todos hemos empezado a bailar alguna vez y no sabíamos nada. Si muestras amabilidad, respeto y gratitud, estarás en las listas blancas.

No te las des de profesor

Tanto hombres como mujeres creemos que bailamos mejor que nuestra pareja de turno. Esa es mi experiencia como profesor de baile durante casi veinte años. Recuerdo una ocasión en la que, finalizado el baile en pareja, se me acercó la chica para decirme que el chico no tenía ni idea de bailar. A continuación se acercó él y me comentó lo mismo de ella. Me duelen los oídos de escuchar los chicos no saben bailar y las chicas no saben bailar. Unos dicen lo mismo de los otros y eso me confirma que creemos que bailamos mejor que los demás.

Hay cosas que debemos tener en cuenta, seamos chicas o chicos: no somos profesores. Nunca enseñemos a otras personas en la pista (y menos si no nos lo piden), porque esas personas a las que pretendemos enseñar pueden sentirse ofendidas ya que, generalmente, todos pensamos que bailamos mejor que los demás y por esa razón no aceptamos que otros nos enseñen. Dejemos esa labor para los profesores.

En el caso de los chicos este problema se acentúa. El chico no soporta que la chica le esté corrigiendo mientras están bailando, a no ser que se lo haya pedido él. ¿Por qué? Porque el ego del chico se ve ofendido ya que él se siente el director del baile y piensa que la chica se sitúa por encima de él. Aunque el rol de la chica sea el de seguir al chico, a ellas tampoco les gusta que las estén corrigiendo mientras bailan, pero no se quejan de esto tanto como ellos. Chicas y chicos, insisto, dejemos las tareas de enseñanza en manos de los profesionales. Vosotros disfrutad y divertíos con el baile.

Si después de todo crees que hay algo que enseñar a otra persona, adelante, pero utiliza otros métodos. Por ejemplo puedes proponérselo fuera de la pista de baile, como si fuera una práctica que quieres hacer y necesitas que te ayude. Harás que esa pareja, en vez de sentirse humillada por corregirla se sienta más importante al haberte ayudado. Así, mientras tú haces la práctica, tu pareja la aprende. Esta sería la manera de entrar en su lista blanca en vez de en la negra.

El verdadero papel del chico

¿Sabes cuál es el verdadero papel del chico?

El baile lo dirige el hombre y la mujer le sigue. Sin embargo eso no puede convertir al hombre en un mandón y en un duro, ni a la mujer en una mandada. El lenguaje del baile es sutil, sensible, fino, elegante… En el baile no hay espacio para la vulgaridad, la ordinariez ni la brutalidad. Este lenguaje se aprende. Los profesores lo enseñan.

Este lenguaje es muy simple: el hombre habla y la mujer escucha. Cuando el hombre grita o la mujer es sorda, el baile no funciona. El hombre habla con el abrazo del baile y con los movimientos de su cuerpo y la mujer escucha sintiendo lo que el hombre le va indicando con el abrazo y con sus movimientos.

Mientras que el chico dirige, la mujer ha de estar atenta a lo que el hombre le va indicando. Esas indicaciones son sutiles, llevan una intensidad suficiente como para que la mujer se percate, sin necesidad de que se tenga que enterar el resto de la sala de baile. El chico debe desarrollar la sensibilidad. Si una chica tiene que seguir al chico porque él emplea la fuerza de los gritos (fuerza bruta VS sutileza), él está ganando puntos para entrar en la lista negra de esa chica.

Si eres chico, debes procurar que tus mensajes lleven finura y elegancia. Eso se aprende, como también las chicas han de aprender a interpretar tus indicaciones. Si ves que tienes que emplearte con la fuerza bruta para que las chicas te sigan, pide a tus profesores que te enseñen a dirigir, porque es más importante que la chica te entienda a que tengas que desenvolverte con la torpeza de la fuerza bruta. Debes tener siempre presente que la chica no es de goma. La chica tiene articulaciones, músculos y huesos y no la puedes forzar de cualquier manera para que haga lo que tú quieres. La puedes lesionar.

Si eres chica y ves que no consigues entender en el baile a los chicos, haz lo mismo, pide a tus profesores que te enseñen a interpretar los mensajes del chico.

Insisto en que las chicas requieren sensibilidad y un tacto adecuado y justo, el suficiente para que se sientan sujetas y seguras para poder bailar, pero no más. A las chicas no les gusta sentir cómo sus brazos están a punto de descuajaringarse de sus hombros, ni les gusta sentir cómo les clavas tus dedos en la espalda para que te obedezcan. El baile no es la guerra, es una actividad social para el disfrute de quienes lo practican.

Descontrolar los movimientos, manejar bruscamente los brazos de la chica, agarrarla de las muñecas impidiendo su libertad de movimientos o estrujar sus dedos con tus manos le pueden hacer mucho daño y son causas suficientes para que te ponga en su lista negra y no quiera volver bailar contigo. Tienes que utilizar la finura. Si sabes más que ella, tienes que bajar tu nivel y ponerte al de ella y nunca debes forzarla a realizar figuras y combinaciones de movimientos a los que ella no llega. Pon mucha atención a esto: si has aprendido alguna figura que ella no sabe, no la fuerces, puede resultar incluso que estés dirigiéndola mal en los giros o a destiempo y no sea capaz de seguirte. No va a estar cómoda contigo. Como principio fundamental debes ir progresivamente haciendo los pasos y figuras de menor a mayor dificultad y debes quedarte en donde veas que la chica no da más de sí misma.

Por último, si ves que las chicas te rehuyen y se van con otros chicos para ser rescatadas de tu presencia o reiteradamente te dicen que no quieren bailar contigo, ¡apúntate a clases de baile! Recuerda esto: las chicas buscan chicos que bailan bien.

No seas pesado

Los pesados, chicos o chicas, son personas que tienen distintos comportamientos. Una forma de actuar es la del león tras la gacela coja, persiguiendo a su víctima por la sala de baile sin quitarle ojo y abordándola en cuanto pueden. Otra estrategia es la de mantener largas conversaciones que impiden que esa pareja pueda bailar con otras personas libremente. Una tercera forma de comportamiento pesado es la que trata de dirigir con la voz mientras se baila e lugar de hacerlo con el abrazo. Todos estos comportamientos hay que evitarlos en las salas de baile porque son propios de sujetos que agobian a los demás y que cuando finalmente reciben un no, no saben aceptarlo y se comportan con grosería o estúpidamente.

Los pesados y las pesadas son personas quejosas e impertinentes. Ellas solas se meten en las listas negras. El problema está en ellas mismas porque se quejan hasta del Universo. ¿Te consideras una de ellas? Generalmente no hay solución para ellas mientras no cambien su actitud.

La línea de baile

En la pista de baile no hay un sistema visible con semáforos ni señales de ceda el paso como en las carreteras pero sí hay unas normas, unas reglas que todos debemos conocer y respetar. Estas conductas las marcan la línea de baile y el respeto a los demás.

En todo momento debes tener en cuenta que la pista es de todos y para todos, es para compartirla amablemente. Algo fundamental que debes saber es que siempre tienen preferencia las personas que ya están dentro de la pista bailando. No se puede irrumpir en ella molestando o impidiendo el paso a quienes ya están bailando en ella.

He preguntado a muchas personas en las salas de baile si saben qué es línea de baile y es sorprendente. Mucha gente no tiene ni idea de lo que es. Lógicamente si no saben qué es, difícilmente podrán respetar este protocolo que está reconocido internacionalmente. Lamentablemente hay profesores que no explican esto a sus alumnos desde la fase de iniciación y los mandan a las salas de baile sin la preparación mínima necesaria para salir airosos de su experiencia.

Pero, ¿qué es la línea de baile? Es una línea imaginaria que está en la parte exterior de la pista. Es por donde circulan las parejas en los bailes que precisan evolución sobre la pista, como el pasodoble, el tango, el fox, el swing o el vals. La progresión se hace en sentido contrario a las agujas del reloj. La parte exterior de la pista es para las parejas que evolucionan con más velocidad, la parte intermedia para quienes van algo menos veloces y la parte interior o central para quienes circulan lentamente o todavía no saben evolucionar. Las parejas deben respetar este protocolo y no deben taponar la pista. Si ves que una pareja viene más rápidamente, pásate a la parte intermedia de la pista y deja libre los exteriores para que pasen los demás.

En los bailes que no tienen progresión por la pista, por ejemplo el cha-cha-chá, el merengue, la salsa, o la bachata, no es necesario mantener este protocolo.

Así pues, es importante que le pidas a tu profesor que te enseñe a bailar siguiendo la línea de baile. Si no aprendes a respetar esta regla, pasarás a las listas negras porque no dejarás disfrutar del baile a los demás.

Si quieres saber más sobre la línea del baile puedes leer este interesante artículo que habla específicamente de ello.

Invadir el espacio del otro

En el baile hay contacto. El abrazo de baile así lo requiere. Sin embargo el contacto en el abrazo es una cosa y abrazar a la chica hasta cortarle la respiración es otra.

La mujer nota enseguida de qué va el chico. Bastan unos pocos pasos para que ella sepa si lo que se pretende es bailar o si en realidad se está buscando otra cosa. Puede ser que la mujer esté dando permiso y se sienta cómoda, pero puede ser que el chico se equivoque.

Nosotros hablamos de baile, no de otras cosas, por lo que debemos aclarar que el hecho de que el hombre dirija el baile no es un cheque en blanco para que el hombre invada el espacio de la mujer. El baile requiere un espacio para cada uno. Invadir el espacio del otro es un error y si eres de los que se equivocan, lo pagarás entrando en la lista negra de esa y de otras chicas.

El baile es un disfrute para todos. Así pues, no puedes utilizar el baile como herramienta para aprovecharte de la mujer que está en tus brazos. Eso está mal visto tanto por mujeres como por hombres.


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