El abrazo de baile

Alfonso Martínez

Cuando practicas cualquiera de las modalidades de baile, dentro de los bailes de salón, debes saber que la construcción del abrazo de baile es de importancia decisiva para poder realizar los pasos y figuras en pareja de manera correcta.

En el artículo que recientemente publicamos bajo el título Clases de baile en casa: ventajas e inconvenientes, dejábamos ver la gran importancia que tiene el abrazo social de baile en la ejecución de pasos y figuras en pareja.


Andando por la calle

Antes de entrar a fondo sobre el tema de la construcción del abrazo de baile, vamos a analizar qué es lo que hacemos cuando vamos andando por la calle, es decir, cómo damos los pasos en nuestro andar.

Cuando estamos en posición vertical, de pie, sin desplazamiento, normalmente tenemos el peso del cuerpo repartido entre los dos pies. En ocasiones, cuando llevamos un tiempo relativamente largo en esa posición, cargamos el peso sobre uno de los pies para descansar con el otro y después cambiamos el peso al otro pie. Eso lo hacemos sin darnos cuenta.

Cuando iniciamos la acción de andar o caminar, lo que hacemos es cargar el peso del cuerpo en un pie, liberar de peso el otro pie, adelantarlo, ponerlo en el suelo, cargar el peso sobre el pie que hemos adelantado, liberando de peso el pie que quedó atrás y repetir lo mismo con el otro pie. Todo eso lo hacemos sin pensar en ello, sin tomar conciencia de estar haciendo todo eso.

Pero hay algo más: cuando hacemos el intercambio de peso de un pie a otro, trasladamos nuestra verticalidad de un punto a otro. Esa verticalidad viene dada por un eje (invisible) que va desde nuestro cráneo hasta nuestros pies.

Cuando damos un paso en falso y pisamos mal, tropezamos o resbalamos, etc., nuestro eje vertical se desequilibra, perdemos nuestra verticalidad y es posible que recuperemos el equilibrio o incluso nos lleguemos a caer.

Bailamos igual que andamos

Eje de equilibrio de cada miembro de la pareja

En el baile hacemos lo mismo que cuando caminamos: cargamos peso en un pie, liberamos el otro, avanzamos, etc. Sin embargo cuando bailamos en pareja, hay algo que cambia, y es que pasamos de tener un eje vertical a tener dos ejes verticales: el tuyo y el de tu pareja y es entonces cuando la liamos. Ahora hay dos ejes y dos voluntades…

Ahora estamos uno frente a otro, cada uno con su eje vertical y a ver cómo controlamos eso. A todo esto, le ponemos música, nos agarramos y empezamos a movernos en una lucha entre dos ejes verticales que cada uno va por su lado.

Pasos y figuras de baile contra técnicas de baile

Eje de equilibrio común para los dos miembros de la pareja

El abrazo de baile tiene mucho que ver con la solución de todo este lío. Con el abrazo de baile, la pareja crea un tercer eje vertical que está justo entre los dos. Ahora tenemos tres ejes… Si con dos ejes había lío, ahora con tres, todavía peor… No, no es así, el tercer eje es el que viene a poner paz y solución al problema entre esos dos ejes y esas dos voluntades. Ese tercer eje está en un justo equilibrio entre los dos personajes de la pareja. Si uno ejerce más fuerza que el otro, o uno se muestra más débil que el otro, el tercer eje se descoloca, se desplaza, y el abrazo se desmonta. Para que todo vaya bien, ambas fuerzas tienen que estar en un sutil equilibrio. Y eso es lo que tiene que enseñar el profesor de baile en las clases. Porque en el baile en pareja tenemos que conseguir que no se desequilibre el eje común, permaneciendo cada miembro de la pareja en su propio eje. Amigo lector, ¿comprendes la importancia que tiene el abrazo en el baile? Sigue leyendo, porque te voy a contar más…

El alumno que quiere aprender a bailar «normal», para disfrutar «normal», le pide al profesor pasos, pasos, más pasos y figuras y más figuras…

Sin embargo el alumno que quiere aprender a bailar «bien», para disfrutar «bien» no pide eso al profesor, le pide técnicas de baile. Pide aprender a formar correctamente el equilibrio en pareja; pide que la comunicación entre los dos que están bailando en pareja, sea tan eficiente como para que el hombre «hable» y la mujer «escuche» creando una fantástica situación de baile en armonía. Pide, en definitiva, cómo ha de formarse el abrazo de baile en pareja para poder bailar bien y poder seguir la línea de baile en la pista. Hace tiempo escribí un artículo sobre las listas negras del baile, en el que dediqué una breve referencia a esa línea de baile que mucha gente no sabe dónde se encuentra y recientemente hemos publicado un artículo dedicado a la línea del baile donde te explicamos detalladamente todo lo que debes saber sobre este concepto.

El abrazo de baile

El movimiento de los pies no surge de los pies, sino del abrazo de baile

El baile de salón es una actividad social que saltó, ya hace mucho tiempo al mundo del deporte. En España tenemos la Federación Española de Baile Deportivo a través de la que se organizan competiciones locales, nacionales e internacionales de todo tipo de categorías así como cursos de formación. El baile deportivo se baila de una manera muy distinta al baile de salón social. Prácticamente en el baile deportivo todo es técnica aplicada. En esta especialidad de baile, el participante sabe que un abrazo de baile mal formado durante la ejecución, conlleva descontrol y el descontrol termina en un error fatal, como puede ser chocar con otra pareja o terminar en el suelo. Yo desconozco mucho sobre el reglamento del baile deportivo, pero sé que estas cosas conllevan pérdida de puntos cuando no descalificaciones.

Pero centrándonos en el baile de salón social, en donde no se exige tanto, hay unos mínimos que habría que cumplir y verdaderamente, quien no las cumple, no va a recibir una tarjeta roja, pero pasará a formar parte de las listas negras del baile, esas listas mentales que cada uno hace con aquellas personas que dan pánico cuando entran en la pista, porque lo hacen de cualquier manera, interrumpiendo el paso de quienes ya están bailando dentro, se paran en cualquier lugar para hablar o discutir, pisan a los demás, bloquean el paso de la línea de baile, o se ponen a enseñar en medio de la pista.

En el baile de salón social, dependiendo de la modalidad de baile, el abrazo puede variar algo. No tiene el mismo abrazo un tango que un rock and roll, por mencionar dos de ellos. Aunque haya similitudes entre unos y otros, todos tienen algo en común y es que el movimiento de los pies no surge de abajo, de los pies, sino que surge de arriba, del abrazo de baile. Es el abrazo el que dirige los pies.

Tanto el abrazo de baile en pareja, como los agarres y las indicaciones que tiene que dar el hombre a la mujer, es decir las que tiene que recibir la mujer cuando se las da el hombre, deben surgir de una enseñanza dirigida por un profesor cualificado, quien tiene que corregir en el momento los errores en los que pueda incurrir la pareja.

En el abrazo de baile hay un sentimiento que no se puede explicar. Se tiene que «sentir». Por eso, durante mis años como profesor de baile, siempre he puesto mucho empeño en que el hombre aprendiera a comunicar correctamente a la mujer lo que tiene que hacer en cada momento del paso o figura.

Dancers Melina Mistral & Steve Morrall. Photographer Murat Erdemsel

Hay que tener presente que el baile lo dirige el hombre y la mujer le sigue. ¿Eso quiere decir que el baile es machista? Pues… tiene toda la pinta de serlo, pero eso no es lo que interesa ahora. Lo que yo he hecho en mis clases con los hombres, en una fase inicial de su aprendizaje, es tomarlos como pareja durante algunos minutos, (a muchos les resultaba violento), para hacerles «sentir» a ellos lo que tienen que «sentir» ellas cuando el hombre les da las indicaciones mediante el abrazo de baile.

Cuando los hombres «sentían» en ellos las indicaciones que yo les daba mediante el abrazo de baile, ellos lo entendían perfectamente. No hacían falta más explicaciones.

Quiero matizar que el baile es una práctica que requiere contacto físico con la pareja y ese contacto está recogido en el abrazo social del baile. Este abrazo tiene varios puntos de contacto, y estos son: mano izquierda del hombre, con mano derecha de la mujer; brazo derecho del hombre con brazo izquierdo de la mujer; palma de la mano del hombre con espalda de la mujer y mano izquierda de la mujer sobre la espalda del hombre.

Cuando el abrazo de baile está bien armado y no se desmonta durante la ejecución de pasos y figuras, se establece un lenguaje codificado mediante el cual el hombre «habla» con el abrazo y la mujer «escucha» con el abrazo, es decir la mujer «siente». Y eso se aprende sintiendo. ¡Es un sentimiento!

Que no haya malentendidos

El abrazo de baile es como una madre y su bebé. La madre abraza y el hijo confía. El abrazo tiene que ser sólido y envolvente por parte del hombre, para que la mujer se sienta segura y bien conducida. Un abrazo débil hará que la mujer no entienda qué es lo que le está indicando el hombre. Pero que sea sólido y envolvente no significa abrazar a la mujer hasta cortarle la respiración.

Como ya dije antes, en el baile hay contacto físico, y como ya escribí en las listas negras del baile, el abrazo de baile es una cosa y el magreo, el sobo, el manoseo, es otra cosa. Estamos hablando de baile de salón, no de otra cosa y lo digo especialmente por aquel hombre que se aprovecha de la nobleza del abrazo de baile, para invadir el espacio de la mujer con toqueteos y sobos.

Cuando estás participando en el baile de salón estás en uno de los momentos en los que el abrazo empieza y termina ahí, en esos minutos de conexión. La mujer enseguida nota de qué va el hombre, porque el lenguaje no verbal, la mujer lo entiende muy bien. En unos pocos pasos ya se da cuenta de lo que busca el hombre y sabe perfectamente si lo que quiere es bailar u otra cosa.

El baile es un disfrute para todos, tanto para quien baila como para quien observa. Para quien observa, es una delicia ver cuando una pareja baila como una unidad y no como dos entes separados. En eso consiste el abrazo de baile. El hombre no puede utilizar el baile como herramienta para aprovecharse de la mujer que está en su abrazo, pues está mal visto, tanto por mujeres como por hombres y las listas negras, existen.

En el libro «El bazar de los abrazos, crónicas milongueras», de Ediciones Lumiere, Buenos Aires, 2005, su autora, la doctora psicoanalista Sonia Abadi, define a la pareja que baila tango de una manera muy visual cuando dice: Animal de dos cabezas, un solo cuerpo y cuatro patas. Ser mitológico mitad hombre y mitad mujer. Monstruo que se abraza a sí mismo. Entrevero de piernas que se esquivan y se rozan. Mosaico de piel morena con piel clara, piernas vestidas y desnudas, brazos fuertes y brazos frágiles.

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